VICH

 

Cuartel en Convento de Santa Teresa de Las Carmelitas Descalzas

La iglesia y el convento de Santa Teresa están situados en la Plaza de Santa Teresa, justo al lado de la antigua muralla de la ciudad de Vich. La fachada principal hay un frontón triangular con una cruz griega en el centro. La puerta es rectangular con un dintel decorado con un medallón donde hay dibujado un cordero. Hay dos ventanas con hierro forjado que flanquean el portal. Encima de la puerta hay una hornacina de estilo clásico con frontón triangular y la imagen de Santa Teresa. Dentro de la iglesia todavía se conserva un importante retablo barroco que se ha adjudicado a Pau Costa. También se conserva un valioso monumento de Semana Santa del escultor Carles Morató, y también hay una tela de San Pedro del pintor Josep Maria Sert. La iglesia es de una sola nave con crucero y capillas laterales. Alrededor del claustro está el edificio conventual inaccesible al público.

Fue fundado gracias a la iniciativa de Esperança Pradell que impulsó la fundación con la condición de someter la casa al obispado de Vich; por otra, parte María Osona también quería patrocinar una casa de carmelitas descalzas y el obispo de Vich trabajó para unificar esfuerzos. Para formar la comunidad llegaron cuatro monjas del monasterio de Zaragoza, que a finales del año 1637 se establecieron en una casa propiedad de Maria Osona y el 1 de enero de 1638 se fundó de hecho el nuevo monasterio. La comunidad estaba formada por las cuatro monjas de Zaragoza y cuatro novicias. Hacia 1640 se comenzaron las obras del convento, bajo la dirección de Josep Morató. En 1646 la comunidad se pudo trasladar desde la casa provisional al nuevo establecimiento, después de alguna interrupción la construcción se dio por terminada en 1686. La iglesia se construyó entre los años 1655 y 1666, bajo la supervisión del mismo arquitecto.

La comunidad religiosa sufrió una corta exclaustración en 1654, a causa de un conflicto bélico, pero consiguieron que no se derribara su convento, a diferencia de lo ocurrido con otros conventos de la ciudad (como el de Sant Domènec de los predicadores, el Carme...). Ya en el siglo XIX sufrió los avatares de la guerra de la Independencia (1809), del Trienio Liberal y la desamortización de 1835, que obligó a la comunidad a no admitir más novicias desde 1835 a 1852. Más adelante, entre 1869 y 1880 se vieron obligadas a mantener un centro de enseñanza para evitar su cierre.

Durante la Guerra Civil española, este edificio, como todos los edificios religiosos de Vich, fue abandonado y confiscado por el Ayuntamiento. En un primer momento, este edificio fue utilizado para ubicar los diferentes refugiados de guerra que llegaban a la localidad. Sin embargo, en 1938, estos refugiados fueron ubicados en otros edificios, ya que este convento lo ocuparon 200 soldados del ejército Republicano, provenientes del frente de Valencia, para ejercer la función de policía militar y buscar todos aquellos jóvenes que no se habían presentado en la llamada de sus levas. Algunos de estos desertores habían huido a la España Franquista, otros se habían escondido en casas de Vich, o de otros pueblos, y otros habían ido a vivir en el bosque.

Acabada la guerra, la Guardia Civil utilizó el convento como cuartel y, posteriormente, fue devuelto a las Carmelitas Descalzas, que es la orden religiosa titular del convento y que lo ocupa en la actualidad. 

(Información obtenida de https://www.cooltur.org/es/turismo-cultural-patrimonial-historico/iglesia-y-convento-de-santa-teresa-que-ver-vic-osona/, https://www.elprogreso.es/articulo/sociedad/hallan-un-arsenal-de-la-guerra-civil-en-un-convento-de-las-carmelitas-descalzas/20170331005245401573.html y https://www.monestirs.cat/monst/osona/cos48tere.htm)

Fachada principal de la iglesia y el convento